Samuel Navalón vuelve a la vida por la puerta grande
Un escalofrío recorría la piel de Pepa, la madre del torero que vio la cara de San Pedro en el septiembre maldito de Algemesí. Medio año después de que un pitón casi le segara la yugular, de aquellos minutos en los que bordeó la muerte, … Samuel Navalón reaparecía en su tierra. No era un día cualquiera: era su debut como matador en las Fallas. Y lo hacía en el cartel de mayor expectación, que colgó hace un mes el 'No hay billetes' al reclamo de Andrés Roca Rey. Le decía el limeño que saliera a recoger la ovación de gala que le tributaba su gente, volcada con su paisano, el triunfador de la tarde. «¡Valencia tiene torero!», gritaban mientras cruzaba la puerta grande, aupado por un gran lote de Victoriano del Río, con un sexto de ritmo superior que agitaba la balanza de una corrida alejada de la bravura, la de la verdadera entrega, a la que el grandioso ganadero madrileño nos tiene acost…
Latía en el ambiente el recuerdo de la guadaña helada en el cuello de ese muchacho de Ayora que, en lugar de vivir de puntillas, eligió vestirse de luces. De blanco puro, con un capote de paseo que cargaba sobre sus hombros el peso de una resurrección. Atrás quedaba aquella semana negra en la UCI, con tubos, sedación y respiradores. Torear era su mayor oxígeno. Torear era su regreso a la vida, que escondía el lote de la fortuna.
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