Qué significa que la bechamel tenga grumos
Preparar una bechamel parece sencillo: mantequilla, harina y leche. Sin embargo, basta un pequeño descuido para que la textura deje de ser sedosa y aparezcan esos grumos que arruinan la salsa. No es solo una cuestión estética. También cambia la sensación en boca y puede afectar el resultado final de una lasaña, unos canelones o unas croquetas.
La reacción inmediata suele ser culpar a la harina o pensar que la receta está mal explicada. Pero en la mayoría de los casos, el origen del problema está en cómo se integraron los ingredientes y en el manejo del calor. La bechamel no es difícil, aunque sí exige atención en los primeros minutos.





