NI UNA MENOS: A cinco años de la multitudinaria convocatoria

NI UNA MENOS: La intimidad del primer grito masivo contra la violencia a la mujer

A cinco años de la multitudinaria convocatoria que copó las calles de cientos de localidades de todo el país al grito de “Ni Una Menos” “Basta de femicidios, travesticidios y transfemicidios”

En el libro «Ni Una Menos», la periodista Paula Rodríguez documentó la hazaña de un reclamo colectivo que fue «enhebrado» en Twitter pero macerado durante décadas de lucha feminista.

Cinco meses después del 3 de junio de 2015, la periodista Paula Rodríguez publicó el libro «Ni Una Menos», una recopilación que nos permite continuar en el camino hacia esta primera manifestación contra la violencia masculina que finalmente inundó la Plaza de los dos Congresos. Réplicas de extremo a extremo del país.

Una obra de hormigas que reúne las voces, consideraciones y sentimientos de quienes organizaron la hazaña, pero también de las víctimas y las familias, los funcionarios y funcionarios, los artistas, militantes y personas «sueltas», que se reprodujeron bajo el lema «sentimiento de saciedad».

Cada página se entrelazó para explicar la aparición de un grito colectivo que se había extendido en Twitter veintitrés días antes, pero que se había macerado durante décadas de lucha feminista.

A cinco años de la multitudinaria convocatoria que copó las calles de cientos de localidades de todo el país al grito de “Ni Una Menos” “Basta de femicidios, travesticidios y transfemicidios”
A cinco años de la multitudinaria convocatoria que copó las calles de cientos de localidades de todo el país al grito de “Ni Una Menos” “Basta de femicidios, travesticidios y transfemicidios”

NI UNA MENOS: Pueblos alejados, con menos ayuda

En los últimos cinco años hubo avances en la atención a víctimas de violencia de género, pero no llega a todos los lugares de la misma forma. Córdoba cuenta con un Polo de la Mujer en la capital provincial y otros cinco en San Francisco, Río Cuarto, Villa María, Marcos Juárez y Cruz del Eje. Sumado a las Unidades de violencia: Villa Dolores, Deán Funes, Villa del Rosario, Cosquín.

Sin embargo, desde organizaciones sociales y feministas advierten que aún la asistencia a personas que sufren violencia de género se dificulta en pequeños poblados y sobre todo en aquellos que están alejados de los centros urbanos.

“Una de las principales deudas tiene que ver con poder llegar a todos los rincones con políticas públicas y con equipos interdisciplinarios de profesionales que necesitamos que estén bien pagos”, indicó Betiana Cabrera Fasolis, coordinadora de Mumalá, organización social que tiene presencia en distintas localidades de la provincia y el país.

Si bien reconoció que hubo avances como la creación de casas-refugio, Cabrera advirtió que “deben aumentar la capacidad” de estos espacios. “Con el aislamiento vimos cómo se vieron agotadas las plazas en un momento tan sensible”, dijo.

Por su parte, Dayana Berruezo de la organización “Unión Igualdad y Respeto Río Primero”, indicó que los principales obstáculos en los pueblos es la falta de personal para atender los casos de violencia y la falta de capacitación en género de las personas en los municipios. “Muchos no saben cómo asesorarlas”, aseguró.