Nació en Portugal, se instaló en Salta, hace agricultura y ganadería y hoy dirige un ambicioso proyecto de bonos de carbono
La distancia en línea recta entre Lisboa, la capital de Portugal, y Buenos Aires es de exactamente 9.600 kilómetros. Ese es el viaje lógico que un turista u hombre de negocios del país europeo hace. Pero el productor agropecuario Ricardo Roquette tenía otros planes: no se quedó en Capital Federal ni se fue a conocer las maravillas que Argentina puede ofrecer, sino que se instaló directamente en el medio del monte salteño, o como él dice, “en el medio de la nada”.
Definitivamente, Roquette tiene una historia para contar. Nació hace 51 años en pleno Lisboa, se crió allí y se recibió a temprana edad de licenciado en Producción Agropecuaria. Más allá de sus estudios, su ligazón con el agro se debe a que su familia poseía un campo a 200 kilómetros de la capital, cerca de la frontera con España, en donde tenían una producción diversificada: cereales, ovinos y alcornoque, árbol del cual se extrae el corcho, una actividad sumamente artesanal y tradicional del país luso.
Pero cuando estaba terminando su carrera, a sus cortos 24 años, una propuesta le cambiaría para siempre su vida: le ofrecieron trabajar en un campo de 35.000 hectáreas a 50 kilómetros de Las Lajitas, en Salta. Definitivamente, una aventura y un salto a lo desconocido.
“Me fui al medio de la nada, literalmente. Un camino súper precario, sin luz, en pleno enero, con un calor que se caían los pajaritos”, comentó Roquette a Clarín Rural.
A partir de ese momento, el “portugués” emprendería un camino totalmente desconocido, pero que marcaría el resto de su vida, ya que pasó de venir por solo cinco años, a quedarse hasta la actualidad.
“Empezar este proyecto me parecía muy entretenido, porque se trataba agricultura bajo riego, lo que me posibilitó conocer y aprender, ya que, en definitiva, imaginate que estaba recién recibido de lo que quería, y abarcar un desafío y llegar a una propiedad de 35.000 hectáreas que era todo monte, era un desafío. Había 900 hectáreas en producción cuando nosotros llegamos en el año 99”, relató.





