Los “microvínculos” que sostienen la vida diaria: por qué saludar al kiosquero o hablar con el chofer te puede cambiar el día
Un saludo al chofer del colectivo, una charla corta con el kiosquero de la esquina de la oficina o el intercambio con el encargado del edificio forman parte de los “lazos débiles”: vínculos sin intimidad ni profundidad emocional que sostienen la vida cotidiana.
“Existen investigaciones que señalan que los pequeños contactos cotidianos (aparentemente insignificantes) cumplen un rol central en la salud mental y en la construcción del sentido de pertenencia”, explican los psicoanalistas Ornella Benedetti y Santiago Silberman, cofundadores de Redpsi, a Clarín.
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