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Laura Cukierman: “Me revelo ante la mirada edulcorada de la maternidad” – Télam

Publicado por 16 abril, 2019
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Las protagonistas de los ocho cuentos que componen “Las chicas malas no transpiran”, de Laura Cukierman, están en el momento previo a vivir una ruptura amorosa, a reinventarse laboralmente, a descubrir que están embarazadas o a ver por última vez a su madre y, lejos de los estereotipos, se enfrentan a sus vínculos para reinventarse. 

Editado por el sello “Hormigas negras”, el libro recupera las voces de mujeres que no quieren a todos sus hijos por igual, que luchan por no perderse mientras su memoria se deteriora, que diseñan planes en una sala de hospital mientras su bebé está en neonatología, pero también las de niñas que sueñan con príncipes de izquierda o intentan entender y acompañar los vacíos de la reciente separación de sus padres. 

Cukierman, periodista y productora de radio y televisión, repasó en diálogo con Télam el universo de estos cuentos en los que las protagonistas “parecen captadas en ese momento en el que quieren que algo cambie o efectivamente va a cambiar sin que ellas lo puedan planificar”. 
– Télam: ¿Cómo fueron gestándose las mujeres de estos cuentos?
– Laura Cukierman: Muchos fueron producto de mi asistencia al taller de Juan Forn, otros venían de antes y ahí cobraron más forma. No aparecieron con ese orden sino que a la hora de pensar en el libro se les dio esa forma y ese orden.

– T: Es un orden que puede leerse a partir de contrapuntos. En el caso de los dos primeros, por ejemplo, asistimos a los sueños y promesas de una niña y en el segundo, a los que tuvo una mujer grande y no compartió con nadie. 
– L.C.: Pueden leerse así, como contrapuntos, algunos me plantearon que se trataba del mismo personaje en distintas situaciones pero la verdad es que no fueron concebidos así. Fueron ordenados más intuitivamente. Sabía que quería empezar por el de la niña porque resumía algo del espíritu del libro y sabía que por la mitad tenía que estar el de las chicas malas. 

– T: ¿Qué características creés que comparten las mujeres protagonistas del libro?
– L.C.: Son todas chicas que están en una situación límite, parecen captadas en ese momento en el que quieren que algo cambie o efectivamente va a cambiar sin que ellas lo puedan planificar. Algo les está por suceder que tuerce de alguna manera su vida. En algunos casos hay un cierre redondo pero en otros el lector puede completar. Es tan compleja la vida que los finales también lo son. 

– T: Los vínculos entre las madres y las hijas son otro eje de los cuentos y más allá de lo conflictivos que pueden ser, son contados desde la complicidad. 
– L.C.: Me interesan los vínculos en general pero el de madre e hija me parece el más complejo que existe en casi toda la humanidad. Es complejo desde lo amoroso, desde la crueldad. Es algo que no pasa en las relaciones madre-hijo, hay un universo que es solamente de la madre y de la hija. Quizás tiene que ver con lo femenino pero no solamente. Hay un universo súper interesante que revela muchas cosas de lo que somos como seres humanos, como madres, como hijas y que se va entretejiendo muy misteriosamente desde muy chiquitas. 

– T: “Noche de chicas” da cuenta de cómo se entreteje ese vínculo. 
– L.C.: En ese cuento elegí que sea todo desde la mirada de la niña porque me gusta la infancia, me parece un territorio muy complejo y muy edulcorado también. La verdad es que la infancia es un yunque en algunos casos. Debe ser terrible descubrir el mundo, nosotros nos olvidamos y menos mal que nos olvidamos porque debe ser muy difícil entender, por ejemplo, por qué una madre y un padre se separan, esas personas que hasta hace dos minutos vivían juntas. Lo amoroso a veces es un quilombo y a veces es lo que se puede hacer. Y esa nena y esa madre pueden eso en ese momento. Seguramente después pueden aparecer los reclamos pero está el amor ahí. 

– T: Hay dos cuentos, “Azulejos” y “Las chicas malas no transpiran”, en los que las protagonistas están ante la noticia del embarazo.
– L.C.: La elección de ser madre no es tan sencilla. Soy madre, lo elegí, pero me genera conflictos. Me rebelo ante la mirada edulcorada de la maternidad. En el cuento de la vieja, ella cuenta que no soporta a sus hijos y no los quiere a todos por igual. Siempre el reclamo es de hijos a los padres pero los padres también deben decir en un momento “¿qué traje al mundo?”. 

– T: ¿Estás trabajando en alguna otra ficción? 
– L.C.: Estoy con la historia de un personaje que efectivamente existió. Se trata de una obstetra que hacía abortos adentro de Auschwitz, donde si estabas embarazada ibas directo a la muerte, entonces ella los hacía para salvar la vida de esas mujeres. Estoy escribiendo algo que tiene que ver con eso. Es largo, no sé si será un cuento, porque se está extendiendo.



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