La UE prepara un protocolo para desplegar su propia defensa al margen de la OTAN
Desde que empezó la guerra de Ucrania hace cuatro años, los dirigentes europeos han tomado conciencia de la necesidad imperativa de reforzar sus sistemas de defensa. Con la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, esa dinámica se ha acelerado teniendo en cuenta que, … sobre todo después del incidente diplomático sobre Groenlandia, la UE ya no considera a Estados Unidos como un aliado fiable y seguro como ha sido durante el último medio siglo. La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa el dinero para reforzar militarmente a los países y ahora prepara el manual de instrucciones, un protocolo de crisis adecuado para que la UE pueda actuar colectivamente, pero sola, en caso de necesidad.
Con 150.000 millones de dinero europeo para invertir en armamento, que para hacerse una idea es el doble del presupuesto militar de Alemania, los gobiernos nacionales tienen ahora mismo un amplio margen de maniobra para reforzar sus arsenales y desarrollar nuevas tecnologías, sobre todo en proyectos conjuntos que sirvan también para aumentar la capacidad industrial y la autonomía europeas.
Sin embargo, además de poner en marcha este proceso de rearme, la Comisión Europea ha empezado a desarrollar desde cero un procedimiento de seguridad para aplicar en caso de emergencia, teniendo en cuenta las peculiaridades de la toma de decisión de los Veintisiete pero trasladada a una situación que requiere coordinar estrechamente los factores militares, políticos, técnicos y jurídicos. En palabras de un funcionario europeo que participa en la elaboración de este plan, «por ahora en la UE no sabemos hacer otra cosa que convocar una reunión urgente de ministros. Con el plan estratégico tiene que haber decisiones concretas y automáticas en caso de necesidad».
La OTAN tiene establecido el artículo 5 del Tratado de Washington, en el que se define que un ataque a cualquiera de los aliados se considerará como un ataque a todos ellos. La UE dispone desde 2009 del Artículo 42.7 como cláusula de defensa mutua que establece el marco político para una situación de emergencia. Teniendo en cuenta que casi todos los miembros de los UE lo son también de la OTAN, este artículo dice textualmente que «si un Estado miembro sufre una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le prestarán la ayuda y la asistencia por todos los medios a su alcance, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas». El comisario de Defensa, Andrius Kubilius, lleva tiempo impulsando una definición más clara de este enunciado para evitar confusiones en un momento crítico.
Este artículo fue invocado por Francia tras los atentados terroristas de 2015, un caso de una emergencia grave de seguridad. Pero no se ha definido todavía ni quién ni cómo se encargaría de gestionar las aportaciones nacionales a esa situación de emergencia en la que deberían intervenir tanto el país que necesita el apoyo de los demás como las propias instituciones comunitarias, que no tienen oficialmente competencias en el campo militar.





