La primera procesión de los jóvenes cofrades: «Puedo rechazar fiestas, pero el ensayo es sagrado»
Llegó casi oculta por una noche todavía prematura, entre los gritos de un capataz que, a pesar del cansancio, no perdía la elegancia. El brío de su voz, en comunión con la fe propia del costalero, invitaba a seguir marchando tras la estela de María … Santísima de la Anunciación. Llevaban el paso los costaleros, en dirección a la catedral de la Almudena, durante el último ensayo de la Hermandad de la Borriquita de Madrid. Entre ellos, cuatro veinteañeros desfilaban preocupados por el porvenir de una procesión que será su primera. En otras partes de la capital, jóvenes de otras cofradías experimentaban similar agitación, como en la Hermandad del Divino Cautivo o del Gran Poder y Macarena. Por sus cabezas, las mismas inquietudes. En sus espíritus, fervor.
«Estoy con la Semana Santa todo el año, viendo vídeos o escuchando marchas», asegura Gonzalo Rodríguez, de 25 años. El Jueves Santo, su séptima cervical sostendrá parte del peso de la Virgen de la Macarena, por primera vez, junto a su compañero Pablo Moclán, de 19 años. Sus redes sociales, con un algoritmo ya acostumbrado a sus preferencias, son un constante fluir de contenido religioso y procesional. Aunque consideran que el auge de 'influencers' que hablan de la fe cristiana contribuye a una mayor extensión del catolicismo, para ellos, esta semana es un gran promotor de sus creencias entre adolescentes y jóvenes.
Pero a ellos, con devociones tempranas, les viene de familia. Juan Donesteve apenas tiene 17 años y ya forma parte de la Hermandad del Divino Cautivo, a la que también pertenece su padre. Traducir en palabras una pasión es complejo hasta para los más expertos escritores y este joven, con la emoción del que manifiesta un recuerdo querido, titubea ante la imposibilidad de describir su emoción a quienes no la han sentido: «Fue ver al Divino Cautivo en el suelo y lo que me transmitió juro que es inexplicable».
Como estudiante del último curso de Bachillerato, su semana sucede frente a un escritorio, entre libros y apuntes, durante horas que parecen interminables. «Mi motivación es estudiar mucho durante toda la semana para llegar al ensayo», sostiene, con cierto pesar, pues no suele ser de agrado para ningún adolescente que sus días se conviertan en una incómoda espera hasta el siguiente examen. Una certeza le acompaña, sabe que debe aplicarse para llegar con todo aprendido a los ensayos de las procesiones y, sobre todo, al gran día. «Es como comer», dice, pues tiene su consiguiente espacio reservado e inamovible. «Puedo rechazar fiestas o un partido de fútbol, pero el ensayo es sagrado», afirma, rotundo.
Podría parecer que estos jóvenes devotos son una 'rara avis', pero la mayoría sostienen que, en su entorno, sus amigos también son «muy cofrades». Sin embargo, ellos también se han percatado de lo que parece un retorno de los jóvenes a la fe. «Está bien que seas católico, pero no por seguir la moda, sino porque es lo que sientes y quieres hacer», asegura Juan Manuel Vioque, de la misma edad que Donesteve pero, en su caso, perteneciente a la Hermandad de la Borriquita.
«Está bien que seas católico, pero no por seguir la moda, sino porque es lo que sientes y quieres hacer»…





