La gran distracción
La guerra de Irán se basa en un acuerdo entre dos hombres, Benjamin Netanyahu y Donald Trump, con serios problemas domésticos, que han decidido frenar a un enemigo cada vez más débil y aislado y, en el caso de Israel, acabar con una amenaza … existencial. Pero deja en un segundo plano los conflictos y tensiones en otros lugares del mundo -como Ucrania o Taiwán- y los problemas urgentes y las aspiraciones de la región -Gaza o la normalización de las relaciones de Israel con sus vecinos árabes.
La contienda ha incendiado Oriente Próximo y empieza a causar graves daños en el transporte y el comercio mundial. Trump ha elegido desatarla sin unos objetivos claros -dependiendo del día, menciona la eliminación del programa nuclear de Irán o el cambio de régimen. Esto le da flexibilidad para declarar victoria en cualquier momento y no ser atrapado en una de las «guerras eternas» que tanto ha criticado y provocan el rechazo de la gran mayoría de los estadounidenses.





