Julio Cortázar: la historia detrás de su frase más famosa sobre el amor
No todas las historias de amor empiezan con una búsqueda. Algunas aparecen en el camino, casi sin aviso, como si ya estuvieran escritas en algún lugar. Esa idea, tan difícil de explicar como de olvidar, atraviesa una de las frases más emblemáticas de Julio Cortázar:…
Esta frase no solo es una de las más románticas de Cortázar, sino que también encierra un significado profundo: entender que el amor es imprevisible, inevitable y profundamente transformador.
La frase aparece en Rayuela (1963), una de las novelas más influyentes de la literatura latinoamericana. Allí, el protagonista, Horacio Oliveira, reflexiona sobre su vínculo con La Maga, en medio de una vida bohemia en París.
En ese contexto, la frase surge como una revelación: el encuentro entre ambos no responde a una búsqueda consciente, sino a una especie de destino compartido, como si sus caminos ya estuvieran trazados.
En el universo de Cortázar, el amor no es una decisión racional ni un proyecto ordenado. Es, más bien, algo que irrumpe de forma imprevista.
El propio autor lo expresa en otra de sus frases más recordadas:…





