Horror en una funeraria: entregaba cenizas falsas mientras ocultaba decenas de cuerpos
Durante años, decenas de familias en Yorkshire, en Inglaterra, creyeron haber despedido a sus seres queridos. Organizaron ceremonias, guardaron urnas, lloraron sobre sus cenizas. Sin embaro, esas no eran las cenizas de sus seres queridos. Los cuerpos seguían en el depósito de una funeraria en la ciudad de Kingston upon Hull, acumulados sin registro ni cuidado.
El responsable es Robert Bush, de 48 años, exdirector de Legacy Independent Funeral Directors. Este jueves 2 de abril se declaró culpable de los 67 cargos en su contra ante el Tribunal de la Corona de Hull. No habrá juicio oral, informó la policía de Humberside en un comunicado.
Todo salió a la luz el 6 de marzo de 2024, cuando la policía recibió una denuncia por presuntas irregularidades en la funeraria. Al ingresar, los oficiales encontraron 35 cadáveres. Solo cuatro tenían razón de estar allí. El resto llevaba semanas, meses —en algunos casos, más tiempo— sin ser trasladado al crematorio ni al cementerio.
Entre los cuerpos recuperados había restos de bebés nonatos, cuyos padres habían recibido urnas con cenizas y la confirmación de que la cremación había sido realizada. Eso era mentira.
"Treinta y una familias creyeron que su ser querido había sido cremado, cuando en realidad permanecía en las instalaciones de Legacy en Hessle Road", dijo el detective superintendent Alan Curtis, a cargo de la investigación. "A la mayoría le habían dado cenizas y les habían dicho que la cremación había tenido lugar", agregó.
Los investigadores también hallaron en el local grandes cantidades de cenizas humanas, algunas con etiquetas con nombres y cartas adjuntas. La conclusión fue tan cruel como precisa: las familias de esas personas ya habían recibido otras cenizas, presentadas como las de sus seres queridos.





