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Estados Unidos e Israel: la evolución de una alianza polémica



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La relación más importante de Estados Unidos en Oriente Medio muestra poco a poco más grietas. El principal motivo es la invasión de Rafah, una ciudad en el sur de Gaza donde se refugia la mayoría de la población del enclave palestino. La semana pasada, Israel dijo que sus fuerzas terrestres estaban iniciando «actividades selectivas» en el este de la ciudad, y se decía que los tanques israelíes estaban concentrados cerca de las zonas urbanizadas. Los residentes informaron del sonido constante de los bombardeos y dijeron que los hospitales que apenas funcionaban estaban abrumados por los heridos.

La ONU indica que más de 500,000 personas han huido de los combates y se enfrentan a una grave escasez de alojamiento, alimentos, agua y servicios sanitarios. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha prometido lanzar una invasión terrestre contra esta ciudad, pues argumenta que es la única manera de terminar con Hamás, el grupo que controla la Franja de Gaza desde 2007 y que lanzó un ataque contra Israel el 7 de octubre. «La idea de que vamos a detener la guerra antes de lograr todos los objetivos está fuera de cualquier discusión», dijo el mandatario israelí a familias de los rehenes secuestrados desde el 7 de octubre por el movimiento islamista Hamás, en el poder en Gaza. «Entraremos en Rafah y eliminaremos a los batallones de Hamás, con o sin acuerdo [de tregua], para conseguir la victoria total», agregó. Netanyahu considera indispensable invadir Rafah, en el sur de la Franja, para extirpar a Hamás, considerada como una organización terrorista por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, y liberar a los rehenes. Una incursión en Rafah sería una «escalada intolerable que mataría a miles de civiles más y forzaría la huida de cientos de miles», advirtió el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que pidió también una investigación «independiente» sobre fosas comunes halladas en Gaza.

El presidente Joe Biden ha dicho a Netanyahu en abril que invadir Rafah sería un «error». Biden, quien busca la reelección, se ve sometido a una creciente presión interna sobre la guerra de Gaza en un año electoral, con protestas propalestinas que han sacudido los campus universitarios estadounidenses en las últimas semanas.

Desacuerdos sobre Rafah Biden amenazó con limitar la ayuda militar a Israel si lanza un ataque a gran escala contra Rafah. Sin embargo, la Casa Blanca informó el martes al Congreso que realizará una nueva entrega de armas a su aliado, dijeron a la AFP fuentes cercanas. Washington también ha instado a Israel a trabajar en un plan de posguerra para Gaza y apoya una solución de dos Estados, a la que Netanyahu y sus aliados de extrema derecha se oponen firmemente. El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, afirmó este miércoles que «Israel no debe tener un control civil sobre la Franja de Gaza» tras la guerra. También habló de esta cuestión el líder de Hamás, Ismail Haniyeh, quien afirmó que «corresponderá al movimiento y a todas las facciones nacionales (palestinas) decidir sobre la forma de gobierno en Gaza» una vez termine el conflicto.
Reproche sobre la forma en que se usan las armas Estados Unidos reprocha a Israel la forma en la que usa las armas estadounidenses en la guerra en Gaza, pero no ha encontrado pruebas suficientes para interrumpir el suministro, según un informe publicado el 10 de mayo por el Departamento de Estado.

El informe afirma que es «razonable estimar» que Israel ha utilizado armas de manera incompatible con el derecho humanitario internacional, pero añade que Estados Unidos no ha podido llegar a «conclusiones definitivas”. De lo contrario, Estados Unidos se habría visto obligado a suspender el suministro de armas a Israel para su guerra contra Hamás, en la que murieron decenas de miles de palestinos. El informe se hizo a petición del presidente Joe Biden bajo presión de congresistas demócratas que estiman que Estados Unidos corre el riesgo de convertirse en «cómplice» por el uso que se hace de las armas estadounidenses. Biden ordenó al Departamento de Estado que examinara cómo emplean las armas los países que reciben ayuda militar para verificar si cumplen con la ley estadounidense. La difusión se retrasó varios días por un debate interno en el Departamento de Estado. Finalmente, se difundió después de que Biden amenazara con suspender el envío de ciertas bombas y proyectiles de artillería a Israel si llevaba a cabo una operación de envergadura en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. La Casa Blanca reiteró el viernes que está preocupada por la operación militar israelí en curso en Rafah, donde se han refugiado alrededor de 1.4 millones de palestinos. Esta evaluación no está relacionada con la decisión de Estados Unidos de suspender la semana pasada la entrega de un cargamento de municiones y bombas destinado a Israel. «La naturaleza del conflicto en Gaza hace difícil estimar o llegar a conclusiones definitivas sobre incidentes concretos», afirma el texto que fue transmitido al Congreso.

Patrick Gaspard, presidente del Center for American Progress, un grupo de expertos de izquierda, calificó el informe de decepcionante porque, según él, ignora «pruebas abrumadoras». «Cuesta creer que la administración vea lo que está sucediendo en Gaza y no llegue a la conclusión de que Israel ha violado los términos para el uso de armas estadounidenses», opinó.

El apoyo continúa El gobierno del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, informó el martes al Congreso que va a entregar un paquete de armas valorado en 1,000 millones de dólares a Israel, informaron fuentes oficiales a la AFP. Un asesor del Capitolio dijo que el valor de las armas suministradas a Israel ascendían a alrededor de 1,000 millones de dólares. Las armas saldrían de un importante paquete por 95,000 millones de dólares aprobado recientemente por el Congreso en apoyo a la defensa de Ucrania, Israel y Taiwán, y la administración Biden ha dicho en repetidas ocasiones que planeaba seguir adelante y apropiarse de los fondos mediante compras a fabricantes estadounidenses. El acuerdo se produce una semana después de que Biden advirtiera que podría retener bombas y proyectiles de artillería a Israel si el primer ministro, Benjamin Netanyahu, continuaba con un asalto a Rafah, desafiando las advertencias estadounidenses. Washington también confirmó la semana pasada que por primera vez había detenido un envío que incluye bombas de 2,000 libras, por temor a que se utilicen con riesgos devastadores para la población civil de Rafah, donde se han refugiado más de un millón de palestinos tras medio año de guerra. El Congreso aún podría bloquear la venta de armas a Israel, con miembros de izquierda del Partido Demócrata de Biden indignados por el número de víctimas civiles en la guerra de Gaza. Pero el paquete global fue aprobado a pesar de la oposición de la izquierda, y el rival Partido Republicano apoyó casi unánimemente la venta de armas a Israel.

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