"Es un suplicio no sentir dolor": el día a día con la difícil condición de analgesia congénita
A Steve Pete, en su infancia, durante los primeros años de los 80, una simple visita odontológica cambió su vida. La situación no indicaba ningún signo de alarma. Pero accidentalmente mordió con mucha fuerza su lengua y no sintió ningún tipo de dolor.
Desde ese momento, este hombre nacido en el estado de Washington, Estados Unidos, comenzó una odisea que lo llevó, como cuenta una nota de BBC, al diagnóstico de un extraño desorden genético llamado analgesia congénita (insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis).
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