En un acuerdo secreto de deportación, EE.UU. utilizó favores y fondos como moneda de cambio.
Según funcionarios y documentos del gobierno estadounidense, este invierno la administración Trump cerró un acuerdo secreto con el gobierno de Camerún para deportar a cientos de migrantes, tras guardar silencio sobre la represión mortal contra los manifestantes en ese país y retener 30 millones de dólares destinados a una oficina local de las Naciones Unidas.
El acuerdo forma parte de una campaña más amplia del gobierno de Trump para persuadir a los países a aceptar migrantes que no pueden ser deportados legalmente de Estados Unidos a sus países de origen, ya que probablemente sufrirían persecución.
Es también el ejemplo más claro hasta la fecha de las negociaciones diplomáticas que Estados Unidos utiliza para lograr este tipo de acuerdos.
Los documentos obtenidos por The New York Times incluyen correspondencia confidencial del Departamento de Estado y un memorando de financiación que vincula la transferencia de dinero con el acuerdo de deportación de Camerún.
Estos archivos, junto con la confirmación de funcionarios, revelan cómo el gobierno estadounidense utilizó presión financiera e incentivos políticos para lograr un acuerdo que el abogado de los deportados comparó con la "venta de personas".
Durante más de cuatro décadas, Camerún ha estado gobernado por un presidente autoritario, Paul Biya.
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