El desafío espiritual en la era de la inteligencia artificial
La aceleración en el siglo XXI del colapso mundial –la destrucción de los recursos naturales y los genocidios– tiene sus raíces en la obsesión del egoismo materialista , como destrucción sistemática de la dimensión sagrada de la existencia, y opera asesinamente por la perversidad del poder político y económico. Desde la perspectiva de las tradiciones espirituales de todas las civilizaciones, no es posible una vida humana auténtica sin el “recuerdo de Dios”, pues de esta fuente emana lo sagrado.
Pero se ha perdido la sensibilidad para comprender lo que esto significa. Se vive en la ansiedad de “no sé lo que quiero pero lo quiero ya”. No obstante, lo que Federico Nietzsche denominó la Muerte de Dios resulta válido exclusivamente para la esfera de la civilización occidental, y las categorías propias de la época actual obligan a pensar en términos de relaciones geopolíticas planetarias, de la unidad misma de la Tierra.
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