Convierten la Piedra Movediza de Tandil en un helado gris y activan la memoria colectiva
Como en una versión performática de la magdalena de Proust, el artista tandilense Cristian Segura creó el Helado Piedra Movediza, e hizo que quien lo pruebe despierte recuerdos y active su memoria emotiva a partir de una obra que convierte en experiencia comestible el símbolo más significativo de Tandil.
“Es un monumento conceptual comestible que se derrite y que acepta su desaparición como parte de su sentido”, describió el propio artista. “¡Mmmm! Tiene gusto a las sierras”, dijo por su parte un nene que devoró su crema gris en unos segundos.
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