Capdevila: «Habrá a quien no le guste ver a España, pero aquí somos un club abierto a todos»
En España viven casi 50 millones de personas, pero solo once podrán contar a sus nietos que fueron titulares del equipo campeón en la final del Mundial 2010. Joan Capdevila (Tárrega, 48 años) es uno de ellos. El responsable de las relaciones institucionales deportivas … del Espanyol, uno de los equipos en los que jugó (At. Madrid, Deportivo, Villarreal, Benfica…), ejerce de anfitrión en el regreso tres años después (entonces se rompió un vacío de 18 años sin pisar Cataluña) de la Roja a Cornellá.
¡Hombre! En un palco, por supuesto. Antes sabía cómo estaban mis compañeros, ahora los jugadores saltan al césped y no sé cómo ha ido la semana. Trabajo mucho, pero controlo menos. Además, dos años en el Espanyol son como diez, que con lo que hemos vivido desde el Covid…
Las redes lo han cambiado todo en el fútbol. Cuando ganamos el Mundial solo había Messenger. Ahora todo el mundo está mucho más encima del futbolista. Diría que hay menos talento y más condición física. Ahora todos los jugadores son atletas. Nos centramos más en los resultados que en la formación y hay mucha presión, muchos niños no muestran toda su capacidad por miedo a fallar. Me gustaría que se priorizara más el talento. En la selección por ejemplo sí se ha estado haciendo bien y ahora estamos recogiendo los frutos del trabajo de la sub-16, 18, 21…
¿Ve más locura parental en los partidos de su hijo que en los que jugaba usted?
Claro. Los padres son los principales culpables de todo esto. Hay fines de semana que me pongo triste. El fútbol formativo es sobre todo para que los niños aprendan a superar sus problemas y enfrentarse al error. A veces queremos que un niño de diez años juegue como uno de 30 y es imposible. Yo he visto padres que si su hijo juega mal el sábado por la mañana cambian los planes del fin de semana. Si tenían previsto ir a comer a un restaurante o lo que sea… ¿En serio, tío?
«Hoy hay más físico y menos talento, todos son atletas; y se prioriza el resultado, condiciona todo el miedo a fallar»…





