Anthony Kim jamás se rindió: dejó atrás las adicciones, ganó un torneo después de 16 años y trepó ¡644 puestos en el ranking mundial!
El 4 de mayo de 2012, Anthony Kim guardó sus palos en el baúl de su auto, salió del predio de Quail Hollow, en Charlotte, Carolina del Norte, y desapareció. No dio explicaciones. No anunció retiro. Simplemente se fue. Doce años después, en el otro extremo del planeta, volvió a escena con una victoria que tiene algo de hazaña deportiva y mucho de redención personal: ganó el LIV Golf Adelaida, trepó 644 puestos en el ranking mundial (del 847 al 203) y reescribió su historia.
El triunfo en Australia no fue un golpe aislado. Fue un grito, una descarga. Con una tarjeta final de 63 golpes (-9) en The Grange Golf Club, Kim pateó el tablero cuando parecía ajeno a la pelea. Empezó el domingo a cinco impactos de Jon Rahm y de Bryson DeChambeau y terminó celebrando por tres de ventaja sobre el español. Cuatro birdies consecutivos en el tramo decisivo, puños apretados, alguna patada al aire y la sensación de que cada putt embocado era también una batalla íntima ganada.
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