Alejada de Estados Unidos y con Rusia en la mira, Europa dispara la producción de armamento
La industria militar europea vio con pánico el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania. Kiev quemaba en un día más obuses de artillería y munición de los que podían producir las fábricas europeas en un mes. Los arsenales europeos empezaron a vaciarse peligrosamente para sostener al esfuerzo militar europeo. Cuando Rusia atacó, Europa producía menos de 300.000 obuses de 155mm al año. Estados Unidos poco más de 170.000. Rusia disparaba a diario más de 15.000.
Cuatro años después la película es totalmente diferente gracias a una combinación de tres estrategias. Primero se pusieron en marcha fondos públicos que sirvieran de palanca para levantar inversión privada. El programa ASAP de la Comisión Europea, con 500 millones de euros, fue el germen. Los Estados miembros pusieron seguidamente 2.000 millones de euros más y la industria añadió 8.000 millones cuando los ministerios de Defensa empezaron a firmar contratos a largo plazo que aseguraba la venta de todo lo producido, para rellenar arsenales y para seguir ayudando a Ucrania.
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