El empresario griego que se enamoró de Mendoza y apostó al vino con una bodega biodinámica: viñedos, pájaros y silencio
En medio del viñedo, nuestro guía Angelo González nos propone un ejercicio inesperado: no hablar, no emitir sonido, durante 30 segundos. Nos quedamos en silencio. Y solo entonces aparecen sonidos que hasta ese momento pasaban desapercibidos: trinos de pájaros, viento entre las hojas, el revoloteo de algún insecto.
“No somos nosotros los que ponemos música: la música ya estaba acá”, resume Ángelo. La escena, lejos de ser un detalle pintoresco, funciona como una introducción perfecta a lo que propone Krontiras, una bodega donde el vino se entiende como parte de un ecosistema y no solo como un producto.
Ubicada en Luján de Cuyo, Mendoza, la bodega no responde del todo a la imagen tradicional de la industria mendocina. El edificio fue concebido también como vivienda: pertenece a Constantino Krontiras, un empresario naviero griego, casado con la argentina Silvina Macipe, y funciona como casa de descanso cuando ambos viajan desde Europa.
Arriba están los espacios privados; abajo, la bodega en funcionamiento. Dentro del edificio nos reciben dos olivos, y fuera hay varios más; claro, no son solo decorativos: remiten directamente a la identidad del propietario -los famosos olivos griegos-, una idea que se refuerza justo antes de ingresar a la cava donde reposan las barricas de roble: allí, en el centro e iluminado por una gran claraboya, un olivo llegado de Grecia recibe a los visitantes.
“La posición del edificio está pensada según el movimiento del sol, que va de este a oeste y pase por acá arriba. Nos da luz natural, pero sin calor. Y justo arriba tenemos paneles solares, porque aproximadamente el 40% de la energía que usamos es solar”, cuenta Ángelo, nacido en Estados Unidos pero convertido en un mendocino más, con 16 años en la provincia y casado con una mendocina.
El proyecto de Constantino Krontiras se transformó en un proyecto modelo de un nicho que hace tiempo dejó de ser una “moda” para convertirse en tendencia en el consumo de vinos. Bajo la filososfía iniciada por Rudolf Steiner -considerado el “padre” de la biodinamia, allá por inicios del siglo XX-, fue toda una novedad a principios de los 2000 en nuestro país, de la mano del enólogo griego Panos Zoumboulis.
Seguir leyendo desde la FUENTE →
- El truco de la metástasis cerebral: así logra convertir células del sistema inmune en aliadas
- El descubrimiento de herramientas de marfil de mamut cambia lo que sabíamos sobre la aparición de la humanidad en América del Norte
- Giuliano Simeone, el jugador número 12 de Scaloni: cómo y por qué se volvió una rueda de auxilio vital en la Selección Argentina






