Canadá: teatro de humor ácido para tiempos que arden
En Canadá, Alicia Serrat nos planta en un despacho donde las luces son clave. La cámara graba. El presidente del Gobierno debe lanzar un comunicado de última hora. Algo brutal está a punto de ocurrir: un meteorito va directo hacia Canadá y el planeta … no volverá a ser el mismo. Los países se preparan a toda prisa, la humanidad contiene la respiración… y mientras tanto, en ese despacho reina el caos más absoluto.
Parece fácil, ¿no? Pues no. Porque el presidente no está solo: está rodeado de la peor compañía imaginable en un momento así. Es el equipo más torpe, más perdido y más peligrosamente humano que uno pueda imaginar. Gente que no ayuda, que estorba, que complica, que discute, que se pierde en detalles absurdos mientras la cuenta atrás avanza.
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