Sánchez sale de cacería
La inabarcable cantidad de estrategas políticos que susurran al oído de Sánchez cada amanecer –la mayoría de las veces pamplinas– le han sugerido que no deje pasar la extraordinaria oportunidad que le brinda la guerra de Oriente Próximo para marcar paquete en la abarrotada discoteca … de la política occidental. A Zapatero le fue bien aquella trampa de 'No a La Guerra' que siguieron bobaliconamente cineastas, trovadores y simpatizantes: sin olvidar los atentados del 11-M, le puso a tiro unas elecciones que tenía perdidas. ¿Por qué no ahora, aprovechando que dos países odiosos para todo progre –EE.UU. e Israel– se lanzan a la guerra, quitarle el polvo a aquella iniciativa y movilizar al perezoso votante de izquierdas? Manos a la obra. Este sujeto nuestro va perfilando la figura internacional que quiere ser y lo hace en función de eventos imprevistos: si Trump mueve un peón negro, él hace…
Sánchez ha salido de cacería a pillar a lazo al progre fanático y al progre perezoso que en estas últimas elecciones ha preferido quedarse en casa. Podría formar parte, si es eso lo que usted se pregunta, de una estrategia preelectoral: ante el desquiciante calendario judicial que le espera, una movilización populista más o menos entusiasta podría invitarle a probar suerte y convocar elecciones. Me cuesta creerlo pero con este despreciable individuo todo es posible.
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