Un destino poco conocido que sorprende en la Patagonia: el parque donde la estepa se abraza con el mar y una carrera que batió récords
El viento sopla con fuerza sobre los acantilados y el mar golpea contra la piedra marcando el ritmo del paisaje. Un lobo marino se sumerge y bucea entre bosques de algas que flotan en un verde esmeralda intenso. Más allá, varios pingüinos más allá vuelven del mar y se dirigen con su simpático andar hacia sus madrigueras.
En Monte León, la estepa patagónica no termina: se desploma en el océano. Quienes llegan hasta aquí saben que no es un parque más, es un lugar donde el silencio, la inmensidad y la fauna conviven en estado puro.
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