Judeline honra sus raíces gaditanas en su primer Movistar Arena en solitario
«Este es el comienzo de algo muy grande» y razón no le falta. Con estas declaraciones, entre lágrimas y con la voz entrecortada, cerraba Judeline su primer Movistar Arena. Constantes referencias a sus raíces andaluzas, mezcla de géneros –desde R&B hasta reguetón–, … alguna colaboración sorpresa y una cuidadosa preparación convierten este espectáculo en un gran primer paso, aunque, por suerte, tendrá muchos años por delante para perfeccionar sus conciertos en grandes salas.
La artista gaditana de 23 años ha dado un salto al vacío y se ha enfrentado a las miles de personas que llenaban esta noche de febrero el Movistar Arena de Madrid. Una plaza difícil, pero muy bien llevada. Tras una miniespera de 8 minutos comenzaban a sonar los acordes de 'angelA', una canción que ha mostrado desde un primer instante todas las cartas con las que jugaba Judeline. Sobre el escenario estaban su cuerpo de acompañamiento (o bailarines, depende un poco de la concepción de cada uno), un hombre pintado de gris que para muchos será esta noche su peor pesadilla, una pequeña banda –una batería y un cuarteto de cuerda frotada– que ha hecho más impacto visual que musical y ella misma; todo envuelto en un aura, una 'performance' y una estética que, muy acorde a sus principios, han marcado un concepto claro desde el primer acorde. Sin embargo, había momentos en los que este todo llegab…





