Imágenes sensibles y violencia naturalizada
Sábado a la noche. 14 de febrero, San Valentín. Alberto Ávalos hace delivery a bordo de su Honda GLH 150, acompañado por su hijastra. Necesita la changa, porque su sueldo como auxiliar primero del Servicio Penitenciario Federal ($1.066.435,57 en bruto) no alcanza. El semáforo lo frena en Gaspar Campos y Ruta 197, en José C. Paz. Y cuatro asaltantes en dos motos lo rodean.
Al principio Ávalos accede a entregar sus pocas cosas, pero al final grita que es agente y desenfunda su arma. Se escuchan al menos tres disparos. Ávalos queda herido de muerte y se transforma en el quinto miembro de una fuerza de seguridad muerto por un robo en lo que va de 2026. Sus asesinos escapan.
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